Es casi una hazaña que en México se puedan ver las películas del director chileno Pablo Larraín, del cual hace dos años pudimos disfrutar de su sorprendente film Tony Manero, durante el 29 foro de la Cineteca. Ahora cambia un poco la cosa, ya que su siguiente película Post Mortem, llegó directamente a las salas “comerciales” y es bueno saber que algunas veces se exhibe cine latinoamericano en esas carteleras.
Corre el año de 1973, los últimos días de Salvador Allende al poder están contados, Chile se encuentra situada por tanques, militares y la gente sale a manifestarse, mientras tanto Mario Cornejo (Alfredo Castro), hombre solitario y de gesto muy sombrío esta enamorado de su vecina Nancy (Antonia Zegers) quien trabaja de bailarina en un cabaret. Mario es escribano en una morgue, trabaja con el Dr. Castillo (Jaime Vadell) y su ayudante Sandra (Amparo Noguera, con una gran actuación). La única forma de contacto con Nancy es a través de su hermano quien le dicta las autopsias y él las transcribe a máquina de escribir.
Una vez más Larraín sitúa su historia en la revolución chilena, pero ahora vemos más de las marchas y los destrozos en las calles, agregándole tensión con las tomas de cámara en mano. Al parecer al director le gusta agregarle un poco de suciedad a sus filmes, con ese color amarillento que tiene la cinta, explicándonos así la inmundicia y la desesperanza de esa época y de sus personajes, además de crear la sensación de realidad y casi documental a su cine.
Ahora bien, a mi parecer la película es menor a su antecesora, ya que Tony Manero se centraba en el personaje protagónico y en la búsqueda de su sueño, ser ese gran imitador y ganar en el programa de televisión usando solo de decoración la época en la que se llevaba la historia, pero con Post Mortem no ocurre lo mismo, ya que utiliza de leitmotiv una escena en particular para poder argumentar casi todo el film (Spoiler Alert) la escena a la que me refiero es la autopsia a Salvador Allende la cual encuentra en el climax de la película, dándole un peso mayor, saliéndose del argumento central que se venía contando con la relación de la vecina y Mario, así como su vida tan mística y al parecer monótona que lleva el protagonista, que después de este shock, no cambia en nada su forma de pensar o de actuar, si no que volvemos a verlo haciendo lo mismo, estar enamorado sin una reciprocidad.
Y ya para terminar, al final de la película quiere regresar y darnos un desenlace que ahora si tiene que ver con la relación utópica que él cree tener con Nancy, mostrándonos a ese gran personaje que se deslavo a lo largo de 90 minutos, filmando más de 5 minutos de “catarsis” del personaje, en esa toma fija mientra él amontona muebles, eso para mi fue un exceso.
A pesar de que nos encontramos con un film menor del director, Pablo Larraín muestra que sabe crear ambientes y contextualizar bien los tiempos en los que transcurre la historia, así como fluidez en las imágenes. Sin duda, a este director chileno habrá que seguirle la pista, por el estilo propio que tiene y pocos nuevos cineastas están logrando.

Post Mortem
Dir: Pablo Larraín. / País: Chile-México-Alemania. / Año: 2010. / Con: Marcelo Alonso (Víctor), Alfredo Castro (Mario), Amparo Noguera (Sandra), Jaime Vadell (Dr. Castillo), Antonia Zegers (Nancy Puelma) / Prod: Autentika Films, Canana Films, Fábula, Juan de Dios Larraín. / Duración: 98 mins.
Recuerdo que desde el principio habías recomendado Tony Manero, la cual se me escapó en su momento, pero ahora debo de buscar para tener un mejor punto de comparación.
¡Excelente crítica!